Los primeros pasos

Si sufres una agresión física o sexual, lo fundamental es no avergonzarte por lo que ha pasado (no es tu responsabilidad ni te mancha de ningún modo), ni minimizar la gravedad ni las consecuencias. Lo esencial en un momento así es que tengas la atención técnica y humana que necesitas.

Acude al centro de salud, a tu mutualista, o al hospital más cercano (es recomendable, aunque no imprescindible, que vayas a alguno de los servicios de salud que cuentan con especialización en violencia doméstica, para que te hagan un reconocimiento médico completo.  (Existen 103 servicios de este tipo en todo el país y sus direcciones y teléfonos serán publicados aquí mismo próximamente.)

Relata lo más pormenorizadamente posible lo que ha sucedido sin ocultar cómo te sientes. No olvides que las lesiones son tanto físicias como emocionales y si has sufrido una agresión sexual, cuéntalo y pide una revisación específica.

Es importante que pidas un parte médico de las lesiones.

 
 
 
La denuncia

El siguiente paso es radicar la denuncia, ya que debes salir del círculo de violencia y difícilmente podrás hacerlo sola. Es recomendable que lo hagas acompañada por una abogada o abogado que cuente con especialización en el tema.

Sin no has tenido tiempo de conseguir asesoría legal, haz que te acompañe alguien de tu confianza que te apoye y pueda atestiguar la veracidad de lo que dices (a estos efectos son ilustrativas las imágenes del video brasileño que puedes ver en esta misma página).

En este punto debes tener en cuenta que, lamentablemente no todo el personal policial e incluso no todo el personal de los juzgados está capacitado como corresponde.

Podría ser que recibieras respuestas como "no tenemos tiempo de atender problemas de pareja" o consejos en el sentido de que lo mejor es que vuelvas a tu casa y arregles tus problemas allí.

Quien te hable de esa forma no está cumpliendo con sus funciones. Y lo esecial es que si sucediera eso no te desanimes y solicites que te atienda alguien con una jerarquía superior que sí sepa cual es su deber.

No olvides llevar el certificado que te hayan dado en el servicio de salud en el que te hayas atendido.

La denuncia puede realizarla no solamente la víctima sino cualquier persona que tenga conocimiento de un hecho de violencia, incluso en el caso de que la víctima no quisiera hacerlo.

 
   
 
Las medidas de protección

La jueza o el juez pueden determinar que se tomen medidas de protección para tí y para tu familia y tú puedes pedirlas. Esas medidas incluyen el retiro del agresor de la vivienda que comparte contigo (independientemente de quién tenga la titularidad del bien) y la prohibición de acercarse o comunicarse contigo.

Si tu decidieras alejarte del domicilio compartido, no debes temer que eso configure "abandono del hogar" (mucha gente puede decirte lo contrario, pero no es verdad) y no pierdes derechos al hacerlo. Incluso, si te hubieras ido en el momento de la agresión y quisieras volver, la justicia puede resolver que lo hagas, determinando la salida del agresor.

Así mismo, se le puede prohibir al agresor que se acerque a lugares que tu frecuentas (lugares de estudio, de trabajo, etc.),  el acceso a los testigos u otras personas afectadas, se le incautarán armas si las tuviere y se le prohibirá tener otras, y se podrá disponer su asitencia a un programa de rehabilitación, (aunque esta última posibilidad aún no está habilitada).

Se dipondrá además la provisión de una pensión alimenticia provisoria hasta tanto no se determine el monto exacto.

Si la jueza o el juez decidieran no tomar medidas de protección, deben fundamentar por escrito las razones para no haberlo hecho.

Es necesario que tengas en cuenta que si se toman medidas cautelares y el agresor no las cumple o amenaza con no cumplirlas, está incurriendo en un nuevo delito (desacato), que es necesario denunciar también.

Es preciso que guardes los mensajes de texto, los e-mails, las cartas, las llamadas telefónicas (para ello es recomendable que tengas captor) o todo aquello en lo que se demuestre que él no está cumpliendo las restricciones que se le impusieron, porque necesitarás probar que el acoso continúa.