Alerta amarilla. Las primeras señales de lo que vendrá
 

Todo tiene un principio, y la violencia difícilmente comienza con un golpe.

 

Las primeras señales de lo que vendrá después, están dadas por varios factores que pueden darse aisladamente aunque por lo general se presentan juntos y son:

 

a) se te desvaloriza, primero en privado y después en público, quitándole importancia a lo que hagas (trabajo, estudio, etc.),
b) se te quieren elegir las amigas o se te aisla de tu familia con el pretexto de que te hacen mal,
c) se te indica cómo tenés que vestirte o a dónde tenés que ir,
d) se usan expresiones como "vos sos mía", (esto pude decirse de mil formas, pero siempre implica lo mismo: sos un objeto que tiene dueño),
e) se te insulta o se habla de un modo que a vos te resulta impropio.

Todo lo anterior son señales a las que es necesario darle la importancia que tienen. Advertencias que no quedan en eso. No son cuidados; no son celos que te demuestran cuánto te quiere; no son "bobadas". Son formas de sometimiento.

 
 
 
Alerta naranja. ¿Qué te pasa?
 

A veces, si estás viviendo las situaciones descritas más arriba, vos misma te preguntarás qué te pasa y por qué aguantás. Y no te pasa nada... No sos vos la del problema.

Los hombres que ejercen violencia contra las mujeres, son, casi sin excepción, hábiles manipuladores.

Tratará de que lo tomes como algo normal, hará que pierdas progresivamente la confianza en vos misma, intentará convencerte de que lo que él hace es porque "vos sos así" y que todo sería diferente si vos fueras distinta.

Llegado ese punto, si vos deseás ser distinta y querés ser la que él quiere, ya ganó e irá por más.

Este es el momento en que se hace indispensable que recibas ayuda especializada y no debe avergonzarte necesitarla.

 
 
   
5 excusas para no pedir ayuda cuando la alerta ya es roja y tu vida está en peligro
 

Aunque te resulte extraño, las mujeres en situación de violencia, especialmente las que son víctimas de la violencia de sus parejas, demoran horrores en pedir ayuda (aunque eso, afortunadamente está cambiando).

Hay libros enteros que explican el por qué o mejor dicho los por qué de esa demora, así que acá sólo podemos anotar algunos:

 

- La vergüenza, el sentimiento de que eso horrible que ha comenzado a suceder, te mancha, y que si se sabe, te van a señalar como culpable: "que te gusta que te peguen"; "que por algo te pegan", "que son todas iguales", "unas yeguas"...

- El miedo, el temor a que si se lo contás a alguien, él se enoje más y todo sea peor.

- La esperanza de que si le demostrás que no tiene razones para quejarse de vos, él va a cambiar.

- Algunas personas, que pueden trasmitirte la idea de que lo que te pasa es normal y que esas cosas se arreglan "entre las sábanas".

- El hecho de que te parece que tus hijos o hijas lo necesitan, porque vos no valés nada, lo que te lleva a sentir que les harías un daño si los separaras de su padre.

- Vos misma, porque muy posiblemente, como parte de lo que hemos visto en el primer punto, dependés de él económicamente, estás cada vez más aislada socialmente, y por añadidura no tenés confianza en tus posibilidades de sobrevivir sola. 

 
 
No hay razones de verdad para vivir así 
 

Si leíste las "razones" del punto anterior, ya te diste cuenta de que aunque sientas algunas de las cosas allí descritas, no son más que formas de sacrificarte para nada.

 

- No sientas vergüenza. La única persona responsable de la violencia es la persona que la ejerce y lo que está sucediendo tiene un solo responsable sean cuales sean las excusas que utilice.

- Él no es violento porque vos lo enojes y su violencia irá en aumento independietemente de lo que vos hagas. Es más, si lo escondes, si no lo hablas y si no lo denuncias, lo único que puede suceder es que su violencia sea mayor, entre otras razones, porque perderá el poco respeto que aún te tenga.

- Tampoco vale como razón para seguir que no quieras separar a tus hijos o hijas de su padre. Los hijos e hijas de hogares signados por la violencia de género padecen, por el sólo hecho de presenciarla, trastornos del aprendizaje y la conducta y tienen altas probabilidades de repetir lo aprendido una vez que crezcan. No les hace ningún bien presenciar la humillación constante de su madre.

- La sensación de que si te separaras no podrías afrontar la vida sola, está originada, en buena medida, en la desvalorización y la pérdida de confianza en vos misma que veíamos al comienzo. Recuperando tu confianza, seguramente reaparecerán oportunidades que hoy te parecen imposibles.

 

Y por último... la demora en salir, sólo hace que te deteriores y que aumenten tus riesgos.

 
 
El por qué de la denuncia
 

Lo que está sucediendo en tu casa es un delito ya que se vulneran tus derechos.

 

Quizás dicho de esa forma pueda resultarte extraño, pero es bueno que lo pienses una y otra vez de esa forma.

Tenés derechos y es obligación de cualquiera y en especial de tu pareja respetar todos y cada uno de esos derechos.

Y así como denunciarías a alguien que te roba porque es obligación del Estado proteger tu propiedad, no hay nada de extraño en que denuncies a quien daña tu cuerpo, lastima tu espíritu y te quita el derecho a la felicidad, la libertad, y la dignidad.

 
 
 
Un mito que debes desechar y cómo proceder
 

Si has tenido que irte de tu casa o estás pensando hacerlo porque te sientes insegura, no temas que eso configure "abandono del hogar" y que de ese modo pierdas tus derechos.  No es así, y una vez realizada la denuncia, cuando el juez o la jueza hayan decidido que la misma corresponde, pueden tomar la medida de que tu vuelvas a tu hogar y que el agresor se retire.

Si estás pensando irte, ten en cuenta:

 

- Es bueno que tengas preparado un bolso con ropa, documentos tuyos y de tus hijos o hijas y algo de dinero.  

- Hablá con alguna vecina, explicale lo que pasa y pedile que colabore contigo en caso de que escuche gritos o golpes. Acordá con ella alguna señal que pueda entender.

- Evitá irte estando él en la casa.

 Tené un juego de llaves extra por si llegado el caso él te las quita. 

 

Y una vez que no estén compartiendo el mismo techo, no olvides: 

 

- No estés nunca sola cuando él retire o devuelva los niños o las niñas en las visitas que se hayan acordado.

En el momento de hacer la denuncia describe lo más claramente que puedas todo lo que te ha pasado. No trates de minimizar nada. Hablá de tus miedos.

El juez o la jueza, a partir de lo que tú les manifiestes, pueden:

1) Disponer el retiro del agresor de la residencia común y la entrega inmediata de tus efectos personales.

2) Disponer tu reintegro al domicilio si hubieras salido del mismo por razones de seguridad.

3) Prohibir, restringir o limitar la presencia del agresor en tu domicilio, tus lugares de trabajo, estudio u otros que frecuentes.

4) Prohibir al agresor comunicarse, relacionarse, entrevistarse o desarrollar cualquier conducta similar en relación contigo y demás personas afectadas, testigos o denunciantes.

5) Incautar las armas que el agresor tuviere en su poder y prohibir al agresor el uso o posesión de armas de fuego.

6) Fijar una obligación alimentaria provisional a tu favor.

7) Disponer la asistencia obligatoria del agresor a programas de rehabilitación .

8) Asimismo, si correspondiere, resolver provisoriamente todo lo relativo a las pensiones alimenticias y, en su caso, a la guarda, tenencia y visitas.

Y en caso de que no tomara medidas, deberá explicar por escrito el por qué.

Esto último es importante. La Ley obliga a que el juez o la jueza dejen constancia si no toman las medidas que solicitas y que dejen asentado por escrito por qué no lo hacen. Es otro de tus derechos que no debes olvidar y que debes ejercer.

 
 
¿Y después? La necesidad de restablecerte
 

Los servicios públicos o privados que encontrarás podrán asesorarte en cómo atender las necesidades materiales y/o emocionales que se derivan naturalmente de un proceso como el que han vivido tu y tu familia.

Será un período de restablecimiento en que, la experiencia lo indica, irás recuperando buena parte de lo que perdiste, reestructurando tu personalidad, y colaborando a que hagan lo propio tus hijas o hijos.

Hay una vida de mejor calidad después de lo que te pasó.

 
 
 
 
 
 
 
 
 

CAMPAÑA ACOSO SEXUAL EN EL ÁMBITO EDUCATIVO

 
 
 

La Red de Género de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres - Mides) vienen desarrollando una campaña de sensibilización sobre la temática del acoso sexual en el ámbito educativo, al tiempo que también están difundiendo el protocolo para la atención y prevención de situaciones de acoso sexual aprobado por el Consejo Directivo Central (Codicen).

En ese marco, los alumna/os de las Escuelas Superior de Comunicación Social, y Artes y Artesanías, Dr. Pedro Figari, del Consejo de Educación Técnico Profesional (CETP-UTU), diseñaron afiches explicativos que fueron incorporados a la campaña.